Cómo la financiación alternativa acelerará la transición energética

Un hombre en el fileds mirando el cielo del atardecer.

La energía solar está despegando, y desde hace tiempo. Los precios están bajando, las baterías están mejorando y la gente está adoptando los sistemas fotovoltaicos como una solución energética atractiva. En Alemania, donde los sistemas fotovoltaicos montados en los tejados se han popularizado gracias a una tarifa de alimentación, la energía solar ha contribuido en gran medida a la Transición Energética. Sin embargo, en los países en desarrollo -donde el potencial de la energía solar es enorme- el acceso a la financiación supone un obstáculo para el cambio global a las energías renovables.

Financiación de paisajes: una historia diferente

Un catalizador central de la transición energética alemana (la “Energiewende”) fue la Ley de Energías Renovables (EEG), introducida en el año 2000 y que garantiza una lucrativa tarifa para la inyección de energía solar a la red durante 20 años. La seguridad de la tarifa hizo que los préstamos fueran atractivos para el mercado financiero, lo que dio lugar a una mayor disponibilidad de préstamos bancarios baratos tanto para los hogares como para las empresas que deseaban invertir en sistemas fotovoltaicos. Esto permitió el rápido despliegue de sistemas solares en los tejados.

Sin embargo, la combinación favorable de una tarifa de alimentación y un mercado financiero atractivo no puede encontrarse en todas partes. En los países emergentes, la falta de tarifas de alimentación garantizadas o de préstamos adecuados de los bancos locales impide que los hogares o las empresas privadas realicen estas inversiones. Las tarifas de alimentación no suelen ser necesarias hoy en día, ya que los sistemas solares producen energía que suele ser más barata que la de la red, lo que hace que la falta de préstamos bancarios sea aún más sorprendente. Si los bancos locales ofrecen créditos, son caros y sólo a corto plazo, con plazos de amortización de 18 a 36 meses y tipos de interés de dos dígitos.

¿Qué significa el alto coste de la energía para las empresas?

En la mayoría de los países en desarrollo, el coste de la energía es muy elevado: suele oscilar entre 0,20 y 0,38 euros por kWh. Para algunas empresas, como las manufactureras, los costes energéticos pueden representar un porcentaje muy elevado de sus costes totales de funcionamiento, a veces hasta el 80%, lo que reduce los márgenes de beneficio y dificulta la competitividad. La energía solar procedente de sus propios sistemas solares podría reducir considerablemente los costes de estas empresas. Sin embargo, sin financiación bancaria, muchas personas y empresas de estos países no disponen del capital necesario para invertir en sistemas fotovoltaicos.

La solución: un modelo de financiación innovador

Aquí es donde entra el modelo de financiación de ecoligo. La empresa financia sistemas fotovoltaicos a través del crowdinvesting, que alimentan a empresas de mercados emergentes agobiadas por los altos costes de la electricidad.

Los clientes sólo pagan por los kilovatios hora de energía que utilizan. De este modo, ecoligo cubre el vacío financiero y elimina uno de los mayores obstáculos para la adopción de sistemas solares. Los crowdinvestors reciben un atractivo rendimiento anual por su inversión durante un plazo fijo, durante el cual el sistema solar genera suficiente electricidad para amortizarse y cubrir los pagos de intereses.

Un camino hacia un futuro de energía limpia

La situación en la que todos salen ganando es clara: la inversión proporciona a los inversores privados una rentabilidad superior a la de muchos otros productos financieros, así como la oportunidad de invertir de forma sostenible… un factor clave para hacer frente al cambio climático. Al mismo tiempo, proporciona electricidad a bajo coste a las empresas, reduciendo sus facturas de electricidad. La energía solar no sólo hace que estas empresas sean más competitivas en la economía, sino que también produce electricidad verde y limpia que sustituye a la electricidad contaminante de la red basada en combustibles fósiles, ahorrando a cada empresa muchas toneladas de emisiones deCO2.

Este modelo puede implantarse rápida y eficazmente en muchos países en desarrollo, permitiendo que la transición energética iniciada en Alemania se extienda por el resto del mundo.

Una versión ampliada de este artículo se publicó originalmente aquí (en alemán).